Acusa Seca. Artenara

La isla agreste. Ruta turística por el Suroeste de Gran Canaria

Texto: Yuri Millares / Mª del Pino Rodríguez Socorro
Fotografías: Orlando Torres Sánchez

Inicio

El recorrido por el territorio más agreste de la isla tiene como punto de partida el Puerto de Mogán, base de una pequeña flota artesanal pesquera y atractivo destino turístico en torno a su muelle y su playa, donde abundan restaurantes y terrazas. En la misma playa de Mogán, por cierto, nos encontramos con el yacimiento arqueológico Cañada de los Gatos, de visita recomendada.

Entre los más espectaculares de Canarias

El yacimiento arqueológico Cañada de los Gatos alberga un asentamiento aborigen de más de 1600 años de antigüedad, formado por un amplio conjunto de casas, cuevas de enterramiento y estructuras funerarias de la época prehispánica. Por ello constituye uno de los vestigios más espectaculares y mejor conservados de la cultura de los antiguos canarios en la comarca sur de la isla.

Cañada de los Gatos. Mogán
Cañada de los Gatos. Mogán

La carretera GC-200, que sigue el curso natural del barranco de Mogán y sus numerosas fincas agrícolas de frutales subtropicales, nos lleva hacia el interior de la isla para recorrer esta ruta circular que, a los 7,6 km, pasa junto a un llamativo molino harinero de viento del s. xix (conocido como Molino Quemado, como el barrio que lo rodea). Apenas 500 metros más adelante alcanzamos ya el pequeño pueblo de Mogán, de casitas apretadas en torno a su pequeña plaza y la iglesia.

El molino harinero más grande de Gran Canaria

Construido durante el s. xix, el nombre de Molino Quemado le viene dado, según la tradición oral, por el incendio provocado por un pastor del vecino municipio de La Aldea, en venganza contra el poder municipal. Está compuesto por dos cilindros superpuestos: una base de mampostería de 12 metros de diámetro y 1,5 de altura media. El cuerpo del edificio es una torre cilíndrica de 6,10 metros de diámetro en el exterior y 4,50 en su interior, por 7 metros de alto, hecha de mampostería con mortero de cal y arena, de dos plantas, con techumbre cónica de vigas de madera, recubiertas de latón. Su maquinaria se estructuraba en un sistema para el aprovechamiento del viento mediante varias aspas o velas de madera recubiertas con lona e incrustadas en una cruceta de hierro fundido.

Molino Quemado. Mogán
Molino Quemado. Mogán

Dirección oeste

A partir de aquí, y en cuanto dejemos atrás los últimos barrios de Mogán y el propio barranco que le da nombre, nos iremos adentrando por el oeste de la isla siguiendo la misma carretera GC-200, que serpentea entre llamativas y agrestes formaciones montañosas. En 5 kilómetros más llegamos al Lomo de Veneguera, desde donde podremos disfrutar de hermosas vistas de la costa y del entorno. Apenas 5 minutos después pasamos junto al cruce del pequeño pago de Casas de Veneguera, en la cabecera de un barranco que conserva su paisaje agrícola hasta el mismo borde del mar, en armonía con un paisaje natural que se ha preservado como espacio sin urbanizaciones turísticas.

Caserío tradicional de Veneguera. Mogán
Caserío tradicional de Veneguera. Mogán

Carretera a La Aldea

Estamos yendo por la carretera que se adentra en el vecino municipio de La Aldea de San Nicolás, para llegar a su núcleo urbano. Pero antes de cumplir esta etapa del viaje aún quedan interesantes elementos naturales que ver en trayecto. A los 21 km desde nuestra salida llegamos a Los Azulejos, donde la roca del lugar con vivos y llamativos colores invita a parar y fotografiar la singularidad de esta formación geológica.

Erupciones hidromagmáticas multicolores

Los Azulejos es un conjunto de afloramientos rocosos que se manifiesta en los más diversos colores, desde los blancos, amarillos, ocres, rojizos o lilas, hasta los azules, grises o verdes, presentando una espectacular exposición de las formaciones basálticas más antiguas del basamento insular. Los azulejos son fruto de erupciones hidromagmáticas, las cuales se producen cuando el magma que asciende hacia la superficie entra en contacto con el agua acumulada bajo la corteza.

Los Azulejos. Mogán
Los Azulejos. Mogán

Enlaces con Tasarte y Tasartico

Algunas curvas entre montañas y 6 km más adelante llegamos a los cruces con los pagos agrícolas de Tasarte primero (casas rurales, quesería) y Tasartico después (en su playa se encuentra un restaurante con uno de los platos más singulares de la gastronomía de la isla: la ropavieja de pulpo). Pero nosotros seguimos por la GC-200, iniciando un descenso hacia las cotas más bajas del barranco de La Aldea en un paisaje dominado, según avanzamos, por los cultivos de tomates que, en época de zafra, llegarán a Europa a través de los puertos de Southampton y Rotterdam.

La Aldea de San Nicolás

A 32 kilómetros del inicio de esta ruta alcanzamos la primera gran parada del recorrido: el pueblo de La Aldea de San Nicolás (hoteles, casas rurales, yacimiento aborigen Lomo de Caserones). Rodeado de abruptas y escarpadas formaciones montañosas, es el más aislado de la isla. Eminentemente agrícola, la historia, las tradiciones y la forma de vida de sus gentes las explican los propios lugareños con una original y completa red de 13 museos vivos que conforman el denominado Proyecto Cultural de Desarrollo Comunitario de La Aldea.

“El museo vivo más importante de Europa”

Así lo ha considerado el Comité Científico Internacional de Museos. Se trata de una iniciativa de los propios vecinos del pueblo, que aportaron sus muebles, herramientas y otros enseres familiares para hacer realidad la escenificación de su modo de vida a mediados del siglo xx: 13 museos temáticos para recorrer el pueblo a través de La Gañanía, La Escuela, El Almacén de Tomates, La Tienda de Aceite y Vinagre, El Molino de Gofio, La Zapatería, La Barbería, La Medicina Rural, El Centro Alfarero, La Música, La Carpintería, La Herrería y El Agua. Y son los propios vecinos los que le dan vida representando el empaquetado o el tostado del gofio, por ejemplo. Solo con visitas concertadas.

El Charco y la Playa

Aunque a partir de aquí nuestra ruta inicia la siguiente etapa volviendo a subir hacia el interior por la GC-210, podemos antes seguir por la carretera hacia la cercana costa para una visita al Puerto de La Aldea. Justo antes de llegar, en la misma desembocadura del barranco, se encuentra el yacimiento arqueológico Lomo de Caserones (conjunto de varias construcciones prehispánicas, tanto de carácter funerario como doméstico que debió de constituir un gran poblado costero). Ya al borde del mar, encontraremos un barrio marinero con restaurantes especializados en gastronomía con pescado fresco de la zona y, caminando unos pocos minutos, El Charco de La Aldea, pequeño humedal entre tarajales declarado Bien de Interés Cultural donde se celebra una de las fiestas más populares y tradicionales de Gran Canaria.

Playa de La Aldea. La Aldea de San Nicolás
Playa de La Aldea. La Aldea de San Nicolás

La fiesta del Charco

Cada 11 de septiembre los vecinos de La Aldea de San Nicolás celebran la fiesta del Charco, en la desembocadura del barranco de La Aldea, en una pequeña laguna que lleva el nombre de La Marciega. Con el sonido de un volador (cohete), miles de personas se lanzan al agua con vestimentas tradicionales con el fin de pescar con sus propias manos los peces que allí se encuentren, rememorando las costumbres del antiguo pueblo canario de embarbascar en los charcos costeros. Se trata de una tradición prehispánica donde los aborígenes narcotizaban a los peces con la savia de cardones y tabaibas, técnica pesquera que con el paso de los siglos se transformó en una singular fiesta.

Ruta de las presas

Durante los siguientes 28 km nuestro vehículo irá por una carretera serpenteante, como no puede ser de otra manera en este territorio de escarpadas montañas, pero además, más estrecha, que nos mostrará unas vistas impresionantes del interior de la isla, aderezadas con la imagen de sucesivos embalses (Caidero de La NiñaParralillo y La Candelaria) que, desde mediados del siglo xx, suministran el agua que la agricultura de La Aldea necesita para mantener a este pueblo vivo. Se trata de un tramo con varios miradores desde donde disfrutar de este paisaje imposible, el último de los cuales es el Mirador del Molino, desde donde podemos contemplar esta cuenca hidrográfica en su conjunto.

La vida en cuevas

A partir de aquí hay que seguir 7,4 km para llegar al poblado troglodita de Acusa Seca (hay que estar atentos al cruce a la derecha que nos lo indica, para descender unos minutos por una estrecha pista asfaltada hasta un pequeño aparcamiento, al inicio de este núcleo habitado desde tiempos prehispánicos). Es una ocasión para estirar las piernas, caminando por las veredas que recorren las cuevas en unos escarpados andenes bajo la mesa del mismo nombre, a 990 metros de altitud.

Siglos de asentamiento humano

La Mesa de Acusa («una gran meseta rodeada de fuertes escarpes», según la declaración del lugar como Bien de Interés Cultural en 2010), es un complejo arqueológico que albergó uno de los núcleos poblacionales más importantes de la isla. Incluye el impresionante poblado troglodita de Acusa Seca en la pared de uno de esos acantilados. Habitado desde la época prehispánica, después de la Conquista ha seguido siendo vivienda de muchas familias hasta la actualidad.

Aún debemos recorrer otros 7,5 km para llegar a la segunda gran parada de esta ruta suroeste, ya en la cumbre de Gran Canaria: Artenara (casas rurales, miradores). Se trata del municipio más elevado de la isla (1270 m de altitud) y la mayoría de sus viviendas (especialmente en sus diseminados barrios) están excavadas formando acogedoras cuevas; también la ermita de la Virgen de la Cuevita está excavada en una cueva.

Púlpito, altar y confesionario de piedra

Apenas a 400 metros del centro del pueblo de Artenara se encuentra la ermita de la Virgen de la Cuevita. Como su nombre indica, fue excavada en la roca en el siglo xvii (aunque ya antes hubo otra cueva más pequeña como santuario de la imagen de madera de apenas 80 centímetros de altura que trajeron frailes mallorquines y catalanes en el s. xiv). Altar, coro, púlpito y confesionario también están labrados en la roca.

ERMITA VIRGEN DE LA CUEVITA. ArtenaraER

Miradores de la Cuenca de Tejeda

Artenara es un pueblo muy pequeño, pero cuenta con varios miradores que dominan las impresionantes vistas desde esa altura de la isla. Entre ellos destacan el mirador de Unamuno (que conmemora la presencia del escritor en este lugar en 1910) y el mirador de La Cilla (en realidad, un restaurante con espectaculares vistas de la cumbre de Gran Canaria, incluidos los roques Nublo y Bentayga, al que se accede atravesando a pie un túnel de varias decenas de metros).

MIRADOR DE LA CILLA. Artenara

Paisaje de la almendra

La cumbre de Gran Canaria tiene una segunda gran parada, la del vecino pueblo de Tejeda (hotel rural, casas rurales, museo de historia y de tradiciones, centro de plantas medicinales), al que se llega recorriendo los 9,2 km de la carretera que lo separa de Artenara y en cuyo recorrido veremos (especialmente entre finales de enero y finales de febrero) numerosos almendreros en flor, el árbol que define el paisaje agrícola de este municipio. Y también su gastronomía, que gira en torno a la repostería de la almendra, aunque no faltan restaurantes en los que degustar platos de la cocina tradicional isleña, agrupados en las dos principales vías que atraviesan la localidad (la avenida de los Almendreros en la carretera general y, por debajo, la paralela calle del Dr. Domingo Hernández).

Mazapanes, bienmesabe, polvorones

Entre los paisajes agrícolas de Gran Canaria destaca uno que se extiende por los municipios de Tejeda, Valsequillo y San Bartolomé de Tirajana, con la singularidad de estar plenamente integrado en el paisaje natural: el de los almendros. En Tejeda, el fruto de este árbol tiene una tradición repostera fuertemente arraigada en la población y se convierte en sabrosas elaboraciones: mazapanes, bienmesabe, polvorones, almendras rellenas, etc., que elabora y vende en el mismo pueblo la Dulcería Nublo.

Comienza el regreso

Desde Tejeda hay que comenzar el regreso al punto de partida, pero por otra carretera que nos permitirá seguir disfrutando de importantes elementos paisajísticos y arqueológicos. Salimos del pueblo por la misma vía que la atraviesa, la GC-60 en dirección a sur, pero ya a los 5,6 km tenemos uno de los referentes paisajísticos más emblemáticos de la isla: el roque Bentayga (que cuenta con un centro de interpretación de todo su entorno, yacimiento arqueológico de primer orden). Otros 8,9 km y habremos llegado al pago de Ayacata (restaurantes de cocina tradicional), cruce de carreteras y caminos que vertebra las comunicaciones de la comarca sur-interior en un paisaje dominado por grandes paredes montañosas y almendros que convierten el lugar en una postal en la época de floración. A 10,2 km por la GC-605, atravesando un paisaje de pinar, llegamos a la presa de las Niñas (una de las tres grandes presas del centro de la isla, junto a las de Soria y Chira), con una amplio aparcamiento y área recreativa (mesas, fogones, agua, aseos) para acampadas o estancias del día a la orilla del embalse.

Eje espiritual del mundo aborigen

El roque Bentayga fue elegido como lugar sacro por el pueblo aborigen, que vivía una relación directa con las fuerzas que desprendía la naturaleza. Ubicado en el centro de Gran Canaria se encuentra alineado con la Montañeta de Altavista, el Teide y el sol de poniente. Una exposición museográfica presenta la cultura y los ritos más importantes de la cultura prehispánica (lugares de culto, enterramiento y arte rupestre de los primeros habitantes de la isla). El paisaje natural y cultural del Bentayga, eje espiritual del mundo aborigen en Gran Canaria, cuenta con el almogarén o centro religioso mágico que los habitantes prehispánicos constituyeron en el roque Bentayga y que albergaba las Cuevas del Rey y unos grabados en piedra que el visitante puede encontrar con facilidad.

ROQUE BENTAYGA. Tejeda

El último mirador

Enfilamos ya la recta final de este recorrido haciendo una última parada a 7,8 km de la presa, en el mirador de la Cañada de la Cuesta, sobre un tramo especialmente serpenteante de la GC-605. Seguimos el descenso y nos incorporamos a la carretera general GC-200 para volver, atravesando Mogán, al lugar de donde habíamos partido: el puerto de Mogán.