Presa del Pinto

La isla de los alisios. Ruta turística por el Norte de Gran Canaria

Texto: Yuri Millares / Mª del Pino Rodríguez Socorro
Fotografías: Orlando Torres Sánchez

Inicio

Para dar comienzo a esta ruta nos hemos dado cita junto al Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas de Gran Canaria, a muy pocos metros de la salida de la capital insular por el norte. Nuestra primera parada está cerca en distancia (10,5 km) y tiempo (12 minutos): Arucas (casco histórico, parque, restaurantes, terrazas), a donde llegamos cómodamente por la autovía GC-2 hasta que nos desviamos a la altura de la Granja Agrícola del Cabildo para subir por la GC-20.

Ciudad monumental

El acceso a esta ciudad lo podemos hacer por varios de los enlaces de la vía que circunvala su casco, para acceder a la plaza de San Juan y la iglesia de San Juan Bautista, de estilo neogótico, conocida entre los isleños como “la catedral de Arucas” por su monumentalidad; o para llegar a Destilerías Arehucas, que empezó siendo una fábrica azucarera en 1884 y hoy es la mayor y más antigua fábrica y bodega de ron de Europa.

La catedral de Arucas

La iglesia de San Juan Bautista se construyó durante gran parte del siglo XX como edificio de gran majestuosidad que demandaba una ciudad como Arucas, protagonista de un gran desarrollo urbanístico e industrial. La primera piedra se puso el 19 de marzo de 1909 y aunque el año 1917 ya pudo abrirse al culto, las obras del templo no concluyeron hasta 1977 con la culminación de la Torre Campanario. Entre la obra artística que alberga está el Cristo yacente, una de las mejores tallas del escultor Manuel Ramos González.

Iglesia de Arucas. Arucas
Iglesia de Arucas. Arucas

Naturaleza y campo

Y de la ciudad nos vamos al campo para adentrarnos en el interior de una comarca dedicada a la agricultura y la ganadería (productos tradicionales para el consumo local, como papas, millo (maíz) y quesos, frente a una costa más dedicada al cultivo de exportación, sobre todo de plátanos, pero que también está ocupada por uno de los grandes espacios naturales de la isla, las 3570 hectáreas del Parque Rural Monte Doramas. Y lo hacemos siguiendo por la GC-20: solo tenemos delante 7 km para llegar, pasando por el barrio de La Cruz, hasta el pequeño pueblo de Firgas (iglesia y plaza de San Roque, restaurantes, aguas mineromedicinales).

Iglesia y Plaza de Firgas. Firgas
Iglesia y Plaza de Firgas. Firgas

El agua

La importancia del agua para la agricultura se pone de manifiesto en cuanto llegamos al casco de Firgas por las fuentes que con su murmullo animan los alrededores de la plaza y por el molino de agua del siglo XVI, restaurado y en uso, que aprovecha el caudal de la Heredad de Aguas de Firgas y Arucas.

Molino del Conde

Su construcción data del año 1517 y se le conoce sencillamente como el molino de agua de Firgas. Por su importancia histórica ha sido declarado Bien de Interés Cultural y su origen está en la necesidad de gofio de la población del lugar para alimentarse. Fue el Condado de la Vega Grande el que promovió la obra de construcción de este molino hidráulico. Visitable y en uso, en una de sus dependencias se encuentra la oficina de municipal de turismo.

Molino de gofio de Firgas. Firgas
Molino de gofio de Firgas. Firgas

En casa del poeta

Bajando desde Firgas hasta el barrio de Buenlugar (molino de gofio), podemos enlazar con la GC-100 para recorrer una estrecha y serpenteante carretera que nos adentra aún más por un impresionante paisaje agrícola y natural de encajados y verdes barrancos, hasta alcanzar otro pequeño pueblo del interior, a poco más de 9 km: Moya (museo, repostería típica, mercadillo agrícola dominical). Y si el nombre del pueblo anterior se asocia al agua, este se asocia a su repostería tradicional (sobre todo sus originales bizcochos de Moya y sus suspiros), pero también a la poesía, por ser la cuna de uno de los grandes poetas representativos del Modernismo español, a cuya obra está dedicada la Casa Museo Tomás Morales (a pocos metros de la iglesia).

La casa donde nació Tomás Morales

Ubicado en su casa natal de la villa de Moya, este inmueble fue inaugurado como casa-museo en 1976 con el fin de proteger su memoria y garantizar la proyección de su obra. En este sentido, su objetivo principal viene dado por el estudio, la divulgación y la transmisión de su legado a la sociedad. Los diferentes espacios de la casa sitúan al visitante en el contexto histórico en el que se realizó su propia producción literaria, donde destacan las salas vinculadas a la figura humana y literaria del poeta, gracias al patrimonio documental, museográfico y testimonial que allí se expone (objetos personales, mobiliario y piezas de arte).

Más información en la página web de la Casa Museo Tomás Morales.

Casa Museo Tomás Morales. Moya
Casa Museo Tomás Morales. Moya

El corazón del monteverde

Apenas a 2,5 km de Moya, yendo por la GC-700 hasta el cruce con un camino vecinal en una pronunciada curva, llegamos a Los Tilos de Moya. Aquí se encuentra uno de los restos mejor conservados del antiguo monteverde que cubría todo el norte de Gran Canaria antes de la Conquista. De aquella selva poblada por la laurisilva podemos tener información en el pequeño Centro de Interpretación situado en una antigua casa forestal, e, incluso, realizar un pequeño sendero circular de 2,1 km (tiempo: 1 h y 15 m).

Sombras y espesuras de la selva de los alisios

La mitad norte de Gran Canaria estuvo poblada por una gran selva favorecida por los vientos alisios a la que se conoce como bosque Doramas. Los biólogos definen este gran ecosistema vegetal como monteverde, es decir, integrado por las numerosas especies de la laurisilva. Los Tilos de Moya (espacio declarado Reserva Natural Especial) es lo que se ha salvado de las talas y roturaciones de siglos pasados. Entre las especies endémicas destaca la que da nombre a esta reserva natural: el til (Ocotea foetens), cuyo plural en realidad es tiles, aunque popularmente siempre se ha llamado al lugar Los Tilos, confundiendo al árbol con el tilo europeo.

Los Tilos. Moya
Los Tilos. Moya

Tierra de trashumancia

Para continuar hasta nuestra siguiente parada, podemos seguir por el mismo camino vecinal, subiendo desde la casa forestal en Los Tilos hasta enlazar con la GC-160 y llegar poco después al pueblo de Fontanales (antigua ermita de San Bartolomé, nueva iglesia de 1974 que guarda una talla de San Bartolomé del imaginero José Luján Pérez, casas rurales, restaurantes), habitual destino dominical para quienes desean disfrutar de la gastronomía tradicional. Aquí nos adentramos también en una zona donde pervive una práctica pastoril que ha desaparecido del resto del archipiélago: la trashumancia.

Queso de flor

El paisaje y el clima que han creado aquí los vientos alisios convierten este territorio un lugar ideal para el ganado ovino. Su presencia y siglos de pastoreo perviven en la tradicional mudada de los animales en busca de los mejores pastos, según la época del año. Para conocer esta singularidad y su producto estrella (el queso), debemos todavía recorrer 7,4 km hasta nuestra siguiente etapa: Montaña Alta (molino de gofio, restaurantes de cocina tradicional), el pago en el que, ya dentro del municipio de Santa María de Guía, se encuentra la Casa del Queso. Aquí podremos probar y adquirir los singulares quesos de la comarca, adscritos a la DO Queso de Flor de Guía, Queso de Media Flor de Guía y Queso de Guía.

Cascos históricos

Unos 15 km más adelante, ahora bajando de nuevo hacia la costa, volvemos del campo a la ciudad para conocer en primer lugar Guía (iglesia, museo, ermitas, repostería y un casco histórico para pasear, además del Cenobio de Valerón, uno de los más impresionantes yacimientos arqueológicos de Canarias a muy pocos kilómetros del casco cogiendo la GC-200 en la rotonda junto al Albercón de la Virgen) y, apenas a 3,6 km, Gáldar (plaza e iglesia de Santiago de los Caballeros, comercio, museos, especialmente, el Museo-Parque Arqueológico de la Cueva Pintada).

Dos yacimientos arqueológicos impresionantes

En Guía y Gáldar se encuentran dos de los yacimientos más llamativos de la isla. En el primer caso, el Cenobio de Valerón, situado en lo alto de la montaña del Gallego, es un grandioso granero construido por los antiguos canarios hace más de 500 años. Una auténtica fortaleza natural apenas visible desde el exterior con unas 350 oquedades. En el segundo, la Cueva Pintada es una cueva artificial excavada en la toba volcánica, cuyas paredes están decoradas con frisos de motivos geométricos. A su alrededor hay excavado parte del pueblo aborigen de Agáldar, preparado para un recorrido que permite al visitante disfrutar del pasado en un entorno con todos los elementos que lo integran.

Y al mar

Ya no nos queda sino recorrer unos pocos kilómetros más antes de emprender el regreso, teniendo como meta llegar al mar, pasando primero por el pequeño pueblo de Agaete (restaurantes, Museo de la Rama) y acercarnos al valle de Agaete (hotel y casas rurales, cafetales, vino, Museo Arqueológico del Maipés) y, especialmente, al barrio marinero de Puerto de las Nieves (ermita, playa, muelle, restaurantes de pescado, pequeño alojamiento turístico).

El Maipés de Agaete

Declarado Bien de Interés Cultural, este peculiar yacimiento y Monumento Histórico Artístico de la isla de Gran Canaria guarda en su interior un cementerio con cerca 700 tumbas distribuidas en grandes túmulos de 8 metros de diámetro por 3 de alto, con el elemento volcánico presente, ya que fueron construidas con piedras de este origen. Visitable, cuenta con un centro de interpretación desde donde se divisa toda la necrópolis.

Más información en la página web del Maipés de Agaete.

Necrópolis del Maipés de Arriba. Agaete
Necrópolis del Maipés de Arriba. Agaete

Por la costa

La etapa final de esta ruta es el regreso al punto de partida recorriendo la costa norte por la vía principal de comunicación de la comarca, la GC-2, que atraviesa los barrios marineros de San Andrés (restaurantes) y El Puertillo de Bañaderos (playa, piscinas naturales, restaurantes). Desde aquí, solo quedan 12 km de cómoda autovía para llegar a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.