Casco de Agüimes

La isla aborigen. Ruta turística por el Sur de Gran Canaria

Texto: Yuri Millares / Mª del Pino Rodríguez Socorro
Fotografías: Orlando Torres Sánchez

Inicio

En este recorrido partimos del mismo extremo sur de la isla, marcado por dos hitos, uno geográfico (la punta de Maspalomas) y otro arquitectónico (el faro de Maspalomas), situados junto a la playa, al oasis y a las dunas del mismo nombre y, desde los años 70, uno de los destinos turísticos más visitados por los europeos. Se trata del único ecosistema de este tipo que existe en Gran Canaria, caracterizado por dunas móviles que se originan a lo largo de una franja entre playa del Inglés y la Charca de Maspalomas. Ésta última, refugio para aves migratorias y nidificantes, se encuentra separada del mar por una estrecha barra de arena, que se rompe cuando se producen grandes lluvias, normalmente asociadas a las borrascas del suroeste, lo que permite de esta forma la renovación del agua de la charca y la entrada de peces y otros organismos.

Charca y Dunas de Maspalomas. San Bartolomé de Tirajana
Charca y Dunas de Maspalomas. San Bartolomé de Tirajana

Símbolo de Gran Canaria

La decisión de construir un faro en Maspalomas se remonta al año 1861, aunque no es hasta 1884 cuando se encarga la redacción de su proyecto a Juan de León y Castillo. Entró en funcionamiento la noche del 1 de febrero de 1890, emitiendo su primer destello. Está reconocido como Bien de Interés Cultural y se trata de unos de los faros más antiguos que se mantienen en funcionamiento en las islas Canarias, además de ser el de mayor altura (60 m) entre los faros históricos del archipiélago (aquellos que estaban atendidos por torreros, antes de la automatización). Está considerado como un edificio emblemático y símbolo de Gran Canaria.

Faro de Maspalomas. San Bartolomé de Tirajana
Faro de Maspalomas. San Bartolomé de Tirajana

Antes de partir, además de acercarnos a disfrutar de la estampa del faro, podemos visitar (en la misma avenida de Meloneras que recorre la costa en esta zona de hoteles) el yacimiento arqueológico de Punta Mujeres, que cuenta con paneles explicativos en español, inglés y alemán.

Poblado costero prehispánico

El yacimiento arqueológico de Punta Mujeres, un asentamiento propiciado por las buenas condiciones del lugar (agua todo el año, caza de lagartos y aves, abundante pesca y marisqueo), está integrado por seis estructuras domésticas, si bien en su momento debió de ser un núcleo de mayores dimensiones. Estuvo habitado entre los siglos VIII-IX d.C., y quizá se prolongó hasta finales del siglo XV, momento en el que aconteció la conquista de la isla.

Yacimiento de Punta Mujeres. San Bartolomé de Tirajana
Yacimiento de Punta Mujeres. San Bartolomé de Tirajana

En marcha

Partiendo de aquí, nos dirigimos al interior tomando la carretera GC-60 en dirección a Fataga. Entre un llamativo paisaje semidesértico con la típica vegetación endémica de tabaibas y cardones alcanzamos, a los 12 km de emprender la marcha, la degollada de las Yeguas, donde un espectacular mirador nos ofrece una amplia visión del territorio por el que nos estamos adentrando, marcado por una fuerte erosión de millones de años en forma de barrancos bordeados de altas paredes rocosas como el que ahora tenemos ante los ojos, el barranco de Fataga. En el fondo, el cauce transcurre entre sucesivos oasis de palmeras canarias, en torno, precisamente, a diversos pagos y pueblos. Hacia allí nos dirigimos.

En el fondo del barranco

Desde el mirador, el descenso al fondo del barranco se realiza en un corto tramo de la GC-60 de apenas 4,6 km, estrecho y serpenteante, que desciende rápidamente hasta llegar a las casas de Arteara, un oasis de palmeras al pie de una gran avalancha de piedras procedente de la pared oeste del barranco, que los aborígenes aprovecharon para construir los túmulos de sus enterramientos funerarios en lo que hoy es la necrópolis de Arteara.

Morro Garito, Palmeral y Caserío de Arteara. San Bartolomé de Tirajana
Morro Garito, Palmeral y Caserío de Arteara. San Bartolomé de Tirajana

El mayor cementerio aborigen de Canarias

En un espacio de 137.570 m2 sobre un malpaís conformado por un apilamiento de fonolitas, este cementerio aborigen alberga 809 túmulos, diferenciados entre enterramientos individuales y colectivos. En su paisaje contrasta el verde de sus palmerales con la dureza de la roca y los impresionantes riscos de hasta 1000 metros de altura de Amurga, dando como resultado una estampa de singular belleza. El extenso conocimiento que de los astros tenían los antiguos canarios se pone aquí de manifiesto en uno de los enterramientos, el conocido como Túmulo del Rey, un lugar estratégico donde el sol, el mismo día del equinoccio, lo ilumina en el amanecer.

Necrópolis de Arteara. San Bartolomé de Tirajana
Necrópolis de Arteara. San Bartolomé de Tirajana

Un pueblo pintoresco

A 7,2 km llegamos a otro oasis de palmeras y a uno de los pueblos más bonitos de la isla, Fataga (restaurantes, tiendas de artesanía), un conjunto de casas de arquitectura rural canaria agrupadas en torno a unas estrechas callejuelas, por el que disfrutar de un pequeño paseo a pie antes de continuar ruta por carretera. Muy poco más arriba, siguiendo por la misma GC-60 y pegado a la misma carretera (a la izquierda, según vamos subiendo) encontramos otro gran palmeral y uno de los molinos de agua más llamativos de la isla, el molino de Cazorla, del siglo XIX y con la singularidad de su cubo de agua de 12 m de altura.

Fataga. San Bartolomé de Tirajana
Fataga. San Bartolomé de Tirajana

Joya industrial del campo canario

Situado en el pago de los Cercados Altos de Fataga y construido en 1880, se trata de uno de los mejores ejemplos de muela de agua de Gran Canaria. Esta joya industrial cuenta con un acueducto de madera de tea y columnas de cantería. El conjunto hidráulico, declarado Bien de Interés Cultural, incluye un cubo de 12 metros de altura, un molino factoría y la propia vivienda del molinero.

Molino de Los Cazorla. San Bartolomé de Tirajana
Molino de Los Cazorla. San Bartolomé de Tirajana

Pueblos cabecera del sur

Nuestra siguiente escala llegará en cuanto recorramos los siguientes 7,2 km y alcancemos Tunte (el nombre aborigen por el que es conocida la villa de San Bartolomé de Tirajana), el pueblo cabecera del municipio del mismo nombre, cuyas dimensiones y población (menos de 600 habitantes) contrastan con la gran ciudad turística de la costa que alberga cada año a millones de visitantes. Aquí debemos desviarnos (el cruce está unos metros antes de llegar al casco del pueblo) por la GC-550 para emprender ahora el descenso hacia la costa por otra ruta y llegar al otro pueblo cabecera de los municipios del sur, distante a 9,3 km en pleno interior de la isla: Santa Lucía de Tirajana (restaurantes, tiendas de artesanía, museo), en el interior de la gran caldera que forma en su cabecera el barranco de Tirajana.

Aceitunas aliñadas

Tanto en Santa Lucía de Tirajana (de donde es el mejunje, un licor casero elaborado con ron, miel, limón y algunas hierbas aromáticas), como en el cercano barrio de Ingenio (a 4,5 km), rodeados de grandes palmerales pero también de numerosos olivos, podemos encontrar el producto gastronómico estrella del lugar: las aceitunas aliñadas con los ingredientes del mojo canario (ajo, tomillo, orégano, pimienta picona, pimentón, aceite de oliva, vinagre y sal). Tanto el mejunje como las aceitunas aliñadas se pueden degustar en los bares y restaurantes de Santa Lucía.

Olivar de Temisas. Agüimes
Olivar de Temisas. Agüimes

Entre palmeras

Otra pequeña excursión por carretera desde Santa Lucía de Tirajana (a 11,6 km) nos la ofrece, un poco más adelante, el cruce a la carretera de La Sorrueda, un extenso palmeral que se asoma al embalse del mismo nombre y cuya belleza sirve como imagen promocional de muchas postales y carteles de Gran Canaria. En el caserío, situado a ambos lados de la carretera GC-651 que llega hasta el lugar, se encuentra el Centro de Interpretación de La Fortaleza de Ansite, dedicado a uno de los últimos reductos de la resistencia de los antiguos canarios a la conquista castellana en el siglo XV. Unos metros más adelante, una estrecha pista asfaltada que desciende a la derecha permite acercarse al dique del embalse; o, siguiendo por la GC-651 unos cientos de metros más, a una explanada de tierra donde detener el vehículo y acercase andando por un pequeño sendero circular que atraviesa el interior de La Fortaleza Grande.

La Fortaleza de Ansite

El centro de interpretación dedicado al conjunto arqueológico de Las Fortalezas (La Fortaleza Grande, La Fortaleza Chica y Titana) vertebra su exposición museística en torno a dos grandes salas: una denominada Las Fortalezas presenta dos réplicas a escala real de una cueva funeraria y otra habitacional, con numerosos paneles explicativos y una pantalla táctil interactiva; la otra, denominada Un Patrimonio vivo, también cuenta con paneles informativos y es un espacio multifuncional donde adquirir productos relacionados con el patrimonio etnográfico y arqueológico de la zona.

La Fortaleza. Santa Lucía de Tirajana
La Fortaleza. Santa Lucía de Tirajana

Más olivares, más arqueología

Retomamos la carretera general, en este caso para seguir nuestra ruta hacia los otros dos municipios de este recorrido por el sur. Siguiendo el itinerario y las curvas de la GC-550, en un paisaje semidesértico con la misma vegetación que hasta ahora pero con perfiles montañosos más suaves, a 9,6 km tenemos a otro de los pueblos más bellos de la isla que no son cabecera de municipio: Temisas, de casco más diseminado que el de Fataga cuyo atractivo radica en el paisaje agrícola olivarero, que lo identifica desde hace varios siglos (cuenta con vestigios de molinos de aceituna del siglo XVI y en la actualidad su aceituna es la materia prima de varias marcas locales de aceite virgen extra). Pero antes y después de atravesar esta localidad del municipio de Agüimes, podemos acercarnos a otros yacimientos arqueológicos de interés: un par de kilómetros antes de llegar a Temisas, las Cuevas del Gigante, al final de un pequeño camino rural en una gran curva y, un par de kilómetros después, las cuevas del Granero de Risco Pintado.

Temisas. Agüimes
Temisas. Agüimes

Magníficas panorámicas a vista de aborigen

Tanto las Cuevas del Gigante como el Granero de Risco Pintado son dos yacimientos aborígenes que se caracterizan por ofrecer unas magníficas vistas del paisaje del que forman parte. En el primer caso (un conjunto de 15 cuevas naturales y artificiales, tres de ellas de grandes dimensiones —de ahí el nombre—, con una cámara principal de grandes luces abierta hacia el exterior y dos salas comunicadas entre sí, una de ellas con una abertura en el techo y una escalera tipo caracol labrada en la toba) con una magnífica panorámica del Risco Pintado; en el segundo caso, un singular granero en la parte superior del Risco Pintado, labrado en la toba de un antiguo edificio volcánico y uno de los ejemplos más destacados de este tipo de cuevas prehispánicas localizadas en la isla, desde donde podemos apreciar magníficas panorámicas del valle de Temisas.

Pueblos cabecera del sureste

Siguiendo por la carretera GC-550 tenemos, a 9,6 km de Temisas, el pueblo de Agüimes (hoteles rurales, casas rurales, restaurantes, museos, iglesia de San Sebastián), cabecera del municipio del que el pueblo olivarero que acabamos de visitar forma parte. Cuenta con un casco histórico de callejuelas estrechas y arquitectura tradicional donde merece detenerse para dar un paseo a pie. Y apenas cruzando el barranco de Guayadeque, a poco más de 2 km se encuentra el otro pueblo cabecera del sureste, Ingenio (plaza e iglesia de La Candelaria, Museo de Piedras y Artesanía Canaria), desde donde emprendemos el camino de regreso, pasando por Carrizal (Casa del Obispo, antigua sede episcopal, considerada la infraestructura civil más antigua de Gran Canaria, fue lugar de residencia del primer obispo de la isla, Don Diego de Muro, en el año 1496), desde donde enlazamos con la autopista.

Patrimonio y gastronomía

Agüimes es un pueblo de cuidadas calles y edificios que cuenta con varios museos que visitar: el Centro de Interpretación del Casco Histórico y el Museo de Historia en el propio casco histórico, y a unos pocos kilómetros por el barranco de Guayadeque, el Museo de Sitio de Guayadeque, dedicado al medio natural de este singular paraje y a la importancia de la zona como lugar de poblamiento aborigen. Como municipio con un importante sector agrícola y ganadero, también destaca por la producción de aceituna, de queso y la cría de cochino negro de raza canaria. La bodega municipal dinamiza la pequeña producción de uva local (su vino blanco ha sido incluido en 2015 en el libro 100 vinos imprescindibles de Canarias), al tiempo que cuenta con una almazara para elaborar aceite de oliva virgen extra y un restaurante de cocina con productos locales.

Centro de Interpretación de Guayadeque. Agüimes
Centro de Interpretación de Guayadeque. Agüimes