Casco de Valleseco

Valleseco

Texto: Nicolás Sánchez Grimón
Fotografías: Orlando Torres Sánchez

Casco de Valleseco
Casco de Valleseco

El municipio de Valleseco se encuentra enclavado en el  centro de las medianías de Gran Canaria limítrofe con los de San Mateo, Firgas, Teror y Artenara. 

Hasta el  año 1842 fue un barrio de Teror del que se independizó a raíz de la promulgación de las Cortes de Cádiz.

El nombre de Valleseco le viene dado porque la capitalidad del municipio se encuentra en clavado en medio de otros dos valles: Madrelagua por el Sur y Valsendero por el Norte, ambos valles ricos en agua, mientras que la zona central, Valleseco, al ser terreno de carácter volcánico, los nacientes y el nivel freático es más escaso.

Valleseco es un municipio eminentemente agrícola, aunque a partir de los años setenta, con el boom del turismo la agricultura ha ido cayendo en decadencia por la emigración de la mano de obra al sur de la isla a trabajar en la construcción, quedando el cultivo en manos de las mujeres y otros miembros de la familia, colaborando el cabeza de familia los fines de semana.

Su economía se basa fundamentalmente en el sector primario, siendo sus principales cultivos: papas, millo y cereales, sobre todo trigo, cebada y centeno.

Calderetas. Valleseco
Calderetas. Valleseco

Entre los árboles frutales destaca el manzano de la variedad “reineta del Canadá” popularmente conocida como manzana francesa, que fue introducida en Valleseco a mitad del siglo XIX, cuando el alcalde José Acosta solicitó al Gobernador de la provincia una partida de árboles para repoblar las zonas que habían sido erosionadas por las lluvias y el Gobernador le envió una partida de manzanos y castañeros que empezó a repoblar por la zona baja del municipio, en la falda del pico de Osorio, por ser la zona donde el alisio se posa y descarga su humedad, haciendo posible el crecimiento y fructificación de dichos árboles.

Existe un reducido número de cabezas de ganado, sobre todo vacuno estabulado y lanar, en las zonas  limítrofes con la cumbre. Como consecuencia de ello, en los años 90 se instaló la primera quesería que con la denominación de “Quesos artesanos de Valleseco” viene funcionando con gran aceptación.

Pero la riqueza con la que contó desde los primeros años de su andadura como municipio fue el agua, aunque La misma dio muchos quebraderos de cabeza al ayuntamiento porque las mismas pertenecían en su mayoría a las dos grandes Heredades que desde el Repartimiento de tierras y aguas posterior a la conquista como fueron la Heredad de Aguas de Tenoya en la cuenca del barranco de Madrelagua  y la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas en la cuenca del barranco de la Virgen (Valsendero).

Los litigios vinieron dados por el canon que el ayuntamiento de Valleseco había impuesto a ambas heredades por llevarse el agua que nacía en el territorio de Valleseco sin conocer una ley estatal que decretaba que las aguas no tributaban donde nacían sino donde producían, teniendo Valleseco que devolver las cantidades que había cobrado por tal impuesto durante cinco años.

La Laguna. Valleseco
La Laguna. Valleseco

En cuanto al ámbito paisaje,  el 85% de su territorio está afectado por el Parque Rural de Doramas lo que constriñe su crecimiento y desarrollo urbanístico e industrial, aunque como ventaja, mantiene su riqueza natural conservando parte de lo que fue el Bosque de Doramas manteniendo en sus entrañas el reducto  de la Reserva Natural Integral de Barranco Oscuro en el  Barranco de la Virgen (Valsendero), lugar en el que se encuentran especies endémicas únicas en el  mundo.

En Valsendero se encuentra el barranco más largo de la isla que une la cumbre con el mar, pues arranca desde el Montañón Negro y termina en San Andrés, en Bañaderos, lo que hace que sea un lugar privilegiado para los senderistas y montañeros  celebrándose por su recorrido una famosa prueba atlética denominada “Transgrancanaria” que atraviesa la isla de Norte a Sur en varias jornadas.

Las aguas de la Heredad de Arucas y Firgas movía los molinos que encontraban a su paso a lo largo de los 17 kilómetros que tiene la Acequia Real de dicha Heredad, aunque la mayoría están en desuso y abandonados, conservándose como reliquia el molino del conde del siglo XVI ubicado a la entrada del pueblo de Firgas perfectamente restaurado pero más como reclamo turístico.