Basílica de la Virgen del Pino. Teror

Teror

Texto: Página web del Cabildo de Gran Canaria
Fotografías: Orlando Torres Sánchez

Basílica de la Virgen del Pino. Teror
Basílica de la Virgen del Pino. Teror

“El municipio de Teror se sitúa en las medianías del Norte de Gran Canaria. Su superficie se caracteriza por los contornos irregulares, lindando con Arucas por la parte septentrional, con Las Palmas de Gran Canaria, Santa Brígida y San Mateo por la oriental, igualmente con San Mateo y con Valleseco al sur, al noroeste con Firgas y al oeste de nuevo con Valleseco.

Teror es el centro de peregrinaciones de la isla, e incluso centro de devoción del Archipiélago Canario. La presencia de la Patrona de la Diócesis de Canarias, la Virgen del Pino, ha dado lugar a que se establecieran en esta villa varios conventos y destacadas construcciones religiosas, así como otras señoriales pertenecientes a la aristocracia insular.

Teror es uno de los núcleos de población más antiguos de Gran Canaria, si bien debemos señalar que el poblamiento más importante se produce a partir de la ocupación de sus tierras por familias acaudaladas que participaron en la conquista durante el siglo XVI. Los primeros datos se remontan al siglo XV y se le considera Villa Mariana al ser sede de la Patrona de Gran Canaria, la Virgen del Pino.

La historia de la villa de Teror está unida a la aparición de la imagen de la Virgen del Pino, convirtiéndose a partir del siglo XVI, con la creación de la parroquia y su segregación de la Iglesia del Sagrario de Las Palmas en el año 1514, en el centro de peregrinación de la isla de Gran Canaria. Cuenta la tradición que la imagen se apareció a los fieles sobre un gran pino que había en la localidad. En torno a ese árbol se erigió el templo a partir del cual creció el núcleo urbano en el que se construyeron las casas señoriales y palacios de la burguesía terrateniente de la zona.

Llano Roque. Teror
Llano Roque. Teror

El municipio, que se convirtió en un importante centro de peregrinación a fines del siglo XVI y durante el XVII, desarrolla tras la conquista una economía basada principalmente en la agricultura y ganadería. Pese a no ser un municipio de grandes explotaciones agrícolas, éstas han tenido su importancia vital para el crecimiento del municipio de Teror en los siglos XVI, XVII y XVIII. A partir de este último siglo se produce un impulso fundamental en la economía de la Villa mariana como resultado de la introducción de nuevos cultivos como la papa o el millo. Otros cultivos que podemos destacar son las legumbres y hortalizas, y la fruticultura.

Esta situación de prosperidad económica trae consigo el aumento demográfico, que favoreció la creación de un mercado y redundó en un aumento de la economía del lugar. El esplendor económico de la época tiene su reflejo en la arquitectura, puesto que desde ese momento se empieza a construir la mayor parte de los edificios emblemáticos de Teror.

Los Tanques. Teror
Los Tanques. Teror

La Historia de Teror como entidad jurídica independiente se remonta desde el siglo XVI hasta el año 1629, tiempo durante el cual este asentamiento mantuvo el privilegio de elegir alcalde real por los vecinos de su jurisdicción. A partir de este año, esta designación que pasa a ser competencia del Corregidor de la Isla, con la aprobación de la Audiencia, en una clara muestra del agotamiento del sistema administrativo concejil que había sido implantado por los Reyes Católicos en el Archipiélago, en un proceso que se hace extensivo a todo el territorio de la Corona.

Esta situación se perpetúa, a pesar de los cambios administrativos instituidos por Carlos III en 1766, hasta el siglo XIX. Será a partir de 1835 cuando su ayuntamiento adquiera un protagonismo político y económico, tras implantarse el modelo municipal surgido de las Cortes de Cádiz de 1812.

La propiedad de la tierra y el agua juegan un papel fundamental en la historia de Teror, puesto que se trata de la base económica y por tanto social del municipio desde la Conquista y hasta bien entrado el siglo XIX. Debido a ello, desde el siglo XVIII los síntomas de agotamiento del sistema socioeconómico se harán presentes por toda la Isla, y propiciarán la aparición de la conflictividad social tanto horizontal (entre los vecinos) como vertical (entre vecinos y autoridades), y tanto interna (en el propio municipio) como externa, enfrentando a Teror con otros municipios o poblaciones cercanas.

Digno de mención es el conflicto por el agua con el Heredamiento de Tenoya en el siglo XVIII, cuyos herederos quisieron apropiarse de toda el agua y destruyeron las acequias y albercones que llevaban el agua. Estas actuaciones provocaron el enfado de los vecinos de Teror y del pago de Valleseco, unido a la Villa hasta 1842 en que logra la independencia municipal, que usurparán el agua de este Heredamiento. Otros conflictos sociales que marcaron la historia de Teror fueron las protestas que de 1814 a 1823 movieron a los vecinos del municipio contra los vecinos de Moya y Guía por las roturaciones y repartos de las tierras en la Montaña de Doramas.

Actualmente Teror es un municipio que está en expansión, y eso es debido a su cercanía con la capital de Las Palmas de Gran Canaria. Posee un gran dinamismo económico, por un lado mantienen las actividades del sector agrícola destinado a la producción de productos para abastecer al mercado local. Por otro lado el municipio posee también una interesante industria alimenticia de amplio reconocimiento en la isla: repostería, embutidos y aguas minerales. Además, sigue siendo el lugar más importante de peregrinación de Gran Canaria, al encontrarse la Virgen del Pino, Patrona de la Diócesis de Canarias”.