Hornos. Tejeda

Tejeda

Texto: Serafina Suárez García
Fotografías: Orlando Torres Sánchez

Tejeda, con una extensión de 99,4 kilómetros cuadrados, se sitúa en una posición centro-occidental en  la isla de Gran Canaria, lindando con los municipios de mayor altitud. Limita, con Artenara y La Aldea de San Nicolás, con los que comparte la gran Caldera de Tejeda; con San Bartolomé de Tirajana, y con Mogán linda en la crestería de la Montaña de Sándara. Asimismo, limita con La Vega de San Mateo, Valleseco y Moya en los contrafuertes occidentales y septentrionales de la caldera de Tejeda. En esta última zona se localiza la Cruz de los Moriscos, dándose la circunstancia que en este punto convergen  5 municipios: Gáldar, Artenara, Valleseco, Moya y Tejeda.

Esta área conforma unos de los paisajes naturales más grandiosos y originales del archipiélago, pues aúnan una serie de valores biogeográficos, geomorfológicos, paisajísticos, arqueológicos e históricos de gran valor patrimonial. Su compleja génesis de origen volcánico y las posteriores fases  erosivas constructivas, dieron como resultado una geomorfología muy variada, donde destacan profundos barrancos y elevadas pendientes. La evolución de estos episodios volcánicos originó la actual Caldera de Tejeda, que alberga un conjunto de macizos y monolitos, como el de Inagua-Ojeda-Pajonales y el Roque Nublo, respectivamente. Esta geomorfología se traduce, en un gran sistema de recepción hídrica donde se encuentra las principales cuencas hidrográficas de la isla: la de Tejeda- La Aldea y la de Mogán; y en las que se localiza los principales embalses de Gran Canaria.

Hornos. Tejeda
Horno. Tejeda

La ocupación del territorio se remonta a más de 2.000 años de antigüedad. Los vestigios arqueológicos evidencia la presencia aborigen tanto en la costa como en el interior. De ahí, la importancia del Parque  Arqueológico de la Sierra del Bentayga. Área que alberga un importante museo de sitio dedicado a la prehistoria de la zona. Actualmente está custodiado por el Cabildo de Gran Canaria, y abierto al público todos los días de la semana.

En cuanto a su historia, señalar que después a la colonización castellana, la caldera de Tejeda sufrió una merma demográfica producida por la conquista. En un primer momento, sus tierras no fueron codiciadas por los colonizadores, pero si lo fueron sus aguas. En 1501, los Reyes Católicos por Real Orden, otorgaron al Cabido de la Isla como bienes de propios, el manantial de agua de la Mina. El trasvase de esta agua se realizó por la acequia de los Andenes de la Mina hasta Degollada de Becerra, lugar dónde se perforó un túnel de 289 metros de longitud, para alcanzar la otra vertiente de la Isla, fue la primera obra hidráulica que se ejecutó en Gran Canaria).

La difícil y hostil orografía, la dispersión de sus barrios, así como la escasez de lluvias, ha condicionado la vida y desarrollo del municipio de Tejeda, a lo largo de los últimos siglos. Los primeros repartimientos de tierras se dieron a principios del Siglo XVI. El aumento poblacional, trajo consigo que la población cristiana, necesitara de un espacio para la celebración de su culto. Por lo que, en 1594  se instituye el patronazgo de la Virgen del Socorro en Tejeda, dependiente de la parroquia de La Vega de Santa Brígida. En 1677 adquiere  el rango de parroquia. Esta nueva jurisdicción parroquial abarcaba todo el cuadrante suroeste de Gran Canaria, el 26,3 % del territorio insular. Espacios que actualmente conforman los municipios de Tejeda, La Aldea de San Nicolás y Mogán. Desvinculándose ambos territorios de la jurisdicción de Tejeda, en 1742 y 1814, respectivamente.

Casco de Tejeda
Casco de Tejeda

Desde el siglo XVII, se inicia una economía agropecuaria de autoconsumo que se desarrolla en terrazas de regadío y partes de secano. El comercio es escaso y se practica el trueque.  El aumento de población demanda nuevas tierras, sobretodo en época de crisis, por lo que se roturan ilegalmente tierras y se quiebran las aguas que fluyen barranco abajo, hacia La Aldea. Ambas prácticas generan una serie de pleitos que duraron centurias.

Se experimenta un ligero crecimiento económico en el siglo XX, debido a las diferentes partidas enviadas por vecinos emigrados en las Américas. Además, el cultivo de la almendra supone un soporte económico para las familias. El sector tomatero de la banda Sur atrajo a muchos vecinos y vecinas que marchaban a realizar la zafra del tomate. Después de los años treinta iban y volvían, pero ya en los años sesenta se fueron instalando definitivamente en zonas del Tablero de Maspalomas, Sardina del Sur en Santa Lucia y otros se afincaron en La Aldea de San Nicolás. Esta emigración que podríamos llamar cercana, condujo en parte a la despoblación que hoy padece el municipio.

En los últimos años, el abandono de la agricultura y ganadería, ha dado paso a una mayor explotación del sector servicios. Tanto la inversión privada en restaurantes, casas rurales, comercios, hoteles, etc. como la política municipal de los últimos 20 años, se ha ido enfocando al fomento de atracción turística.

Hoy día, el municipio cuenta con una red importante de caminos rurales, y una serie de museos equipados. Se destaca entre los servicios que ofrece: el museo de plantas medicinales por su singularidad, 2 hoteles, 1 albergue, zona recreativa en la cumbre, una dulcería, una variedad de restaurantes, una tienda suvenir, y una oficina de información turística.

Almendrero. Tejeda
Almendrero. Tejeda

Sin duda alguna, la cultura de la almendra ha contribuido notablemente al desarrollo económico de la localidad. Las fiestas del Almendro en Flor que se celebran cada primer domingo del mes de febrero, atrae a más de 15.000 personas en un solo fin de semana.