Reserva Natural Especial de Los Tilos de Moya

Moya

Texto: Página web del Cabildo de Gran Canaria
Fotografías: Orlando Torres Sánchez

Moya es la “Villa Verde”, bañada por los vientos alisios y una humedad refrescante que ha permitido que se mantenga una de las reservas más importantes de bosque de laurisilva en la Isla, los Tilos. De la flor de este lugar se decía que su frondosidad era tal que los rayos del sol no llegaban a tocar la tierra. Asimismo, el municipio está encajado entre los cauces de dos barrancos que son muy visitados por los senderistas debido a la gran belleza de su recorrido y a que guardan variadas especies de flora y avifauna canaria, especialmente de lauráceas: Azuaje y “Barranco Oscuro”. Existen además otros motivos para disfrutar de este municipio: sus suspiros y sus bizcochos, una golosina que ha dado lugar a una importante industria de repostería.

Reserva Natural Especial de Los Tilos de Moya
Reserva Natural Especial de Los Tilos de Moya

Al igual que los demás municipios por los que se extendía el bosque de Doramas, en la Villa todavía podemos encontrar algunos artesanos que han heredado las técnicas para trabajar la madera, así como elaboradores de instrumentos musicales, cesterías de caña y pírgano, además de las labores de bordado y calados típicos canarios.   En esta villa nació en 1884 el poeta modernista Tomás Morales, cuya vivienda, construcción típica levantada en el siglo XIX, fue inaugurada como museo en 1976, albergando la figura del poeta reproducida por el escultor Victorio Macho y el pintor Cirilo Suárez. Asimismo, se ha constituido como Casa de la Poesía Insular Canaria.

El ilustrado Viera y Clavijo en su obra Historia de Canarias, describía así al lugar que luego pasaría a ser municipio: “Para pasar a este lugar es menester bajar la famosa cuesta de Silva, la costa de Lairaga, y las ermitas de San Felipe y San Lorenzo. Es sitio saludable por las buenas aguas y aires frescos; está en lo alto de la isla, pero en un llano, y en su término queda la célebre montaña de Doramas, con el nacimiento de las aguas que llaman Madres de Moya. Las casas son chicas y arruadas en corto número. Iglesia aseada con su cura, cuya feligresía se compone de 873 almas, dispersas por los pagos de Fontanal, Cabo Verde, Los Dragos, La Costa, Asuaje, Lomo Blanco. Tiene dos ermitas”. (VIERA Y CLAVIJO, J.: Historia de Canarias, T. II, 1982, p. 396).

Moya se encontraba, a fines del siglo XVIII, entre los núcleos de población, que independientemente de Las Palmas como sede del poder insular, contaba con un alcalde real y que tras la reforma de 1766, cuenta con diputados del común y síndicos personeros, por lo que podemos decir que existe como pueblo o núcleo independiente antes de la reforma constitucional del siglo XIX.

Iglesia de Moya
Iglesia de Moya

Al igual que todos los núcleos poblacionales que se encontraban en su misma situación, Moya contaba con parroquia, la cual data del 18 de abril de 1515. La parroquia fue erigida por el obispo Vázquez de Arce en honor a Nuestra Señora de Candelaria, pero debemos tener en cuenta que antes de la aparición de esta parroquia existía una ermita, que es atribuida por algunos a los Trujillo.  

Esta primera ermita fue suficiente para los primeros pobladores de esta zona de Gran Canaria, pero con el transcurso del tiempo, el crecimiento de la población hizo necesario mejores instalaciones para un mejor cumplimiento de los sacramentos. Las catástrofes naturales por las que pasó el municipio, junto con este crecimiento poblacional, llevaron a los vecinos del lugar a la reconstrucción del templo en reiteradas ocasiones. 

Uno de los pilares de la riqueza económica del lugar fue la Montaña de Doramas, cuyos recursos forestales y la feracidad de sus tierras motivaron que los vecinos de los pueblos de Firgas, Arucas y Teror se enfrentaran con los de Guía y Moya por el control de la misma. De 1814 a 1823, los conflictos se suceden con levantamientos y marchas sobre las tierras de los vecinos de los municipios contrarios para quemar haciendas, destrozar sementeras y motivar el abandono de las mismas. Algunos vecinos tuvieron intenciones, parece, de destruir incluso el “lugar de Moya”, motivando la intervención de fuerzas militares enviadas desde Las Palmas de Gran Canaria en varias ocasiones.  

Granja La Sombra. Moya
Granja La Sombra. Moya

Transcurrido este periodo de conflictos, Moya sigue su andadura con una economía donde predomina el binomio conformado por la agricultura y la ganadería. Dentro del sector agrícola destacan cultivos como el plátano, las papas y las hortalizas. En el sector ganadero destacan los ganados, vacunos, cabríos, además de las granjas avícolas.