Molino Quemado. Mogán

Mogán

Texto: Página web del Cabildo de Gran Canaria
Fotografías: Orlando Torres Sánchez

Este municipio ofrece dos formas totalmente distintas de vida. Con el mismo nombre nos encontramos el puerto y el pueblo, uno pesquero y turístico y otro agrícola y también turístico. Puerto Mogán combina la villa pesquera con una hermosa urbanización turística, playa y puerto deportivo. Incluso este puerto tiene dos zonas diferenciadas y delimitadas: un muelle para los pescadores y los pantalanes para embarcaciones de lujo y de pesca deportiva. El pueblo está situado en medio de un barranco por cuyo amplio cauce se pueden apreciar numerosas plantaciones de frutas tropicales a pleno rendimiento.

Puerto de Mogán
Puerto de Mogán

Mogán cuenta con uno de los mejores climas del mundo y con el privilegio de figurar a la cabeza del ranking de días de insolación del planeta. Sin embargo, Mogán también es famoso por ser la zona por la que entran los temporales de sur, el tiempo moganero, que se suele producir una vez en la década y provoca inundaciones y grandes riadas en los barrancos de la isla. Estas riadas permiten el almacenamiento de agua para muchos meses gracias al gran número de presas, embalses, estanques y demás sistemas de aprovechamiento.

Igualmente en Mogán encontramos la zona turística de Puerto Rico, que se caracteriza por el alto grado de urbanización de la zona, proceso que, cada vez con más frecuencia, podemos observar en el sur de Gran Canaria.

La ocupación aborigen en este municipio se ubica en las terrazas de sus barrancos y espacios costeros, encontrándonos así pequeños poblados en el valle de Veneguera, en la cuenca de Mogán, donde eran más numerosos y en los valles anexos, como eran Taurito, Tauro y Puerto Rico.

Presa del Mulato. Mogán
Presa del Mulato. Mogán

Tras la conquista y con la llegada de los nuevos pobladores a Gran Canaria se procedió al repartimiento de las tierras y aguas que existían en la isla. El espacio que hoy corresponde al municipio de Mogán quedó incluido en el distrito de Telde, que alcanzaba hasta el límite sur del Valle de La Aldea. Las tierras correspondientes a este municipio se caracterizaban por la falta de agua, por la incomunicación y el alejamiento de los principales centros económicos y poblacionales de la isla, por lo que Mogán y los valles anexos no fueron deseados en los repartos, siendo ocupados tan sólo los cursos medios de los barrancos de Tasarte, Veneguera y Mogán, quedando la costa despoblada por el miedo a los continuos ataques de los barcos piratas.
 
Avanzado el siglo XVIII, Mogán dependía jurisdiccionalmente de otros municipios, como eran Aguimes, San Bartolomé de Tirajana y de Tejeda (muchos de los propietarios de las tierras de Mogán eran vecinos de Tejeda), situación que hacía difícil la configuración de una identidad propia. A esto hay que unirle el conflicto que surgió en la segunda mitad del siglo XVII entre agricultores y ganaderos, los cuales se disputaban el uso de las tierras y la explotación de los baldíos dando lugar a conflictos que en ocasiones terminaron con la quema de haciendas sitas en la zona, lo que hacía más complicado el desarrollo económico del lugar.
 
La despoblación de esta zona preocupaba a las autoridades de mediados del siglo XVIII y viendo el potencial económico que esta zona mostraba por su masa forestal, por las tierras y el mar, se especuló desviar hacia Mogán la masa de vecinos indigentes que poblaban los alrededores de la capital mediante dos alternativas que no se llevaron a cabo, la construcción de una factoría de pescado en Arguineguín y la repoblación ideada por el obispo Severa en los valles de Mogán y Veneguera y que pasarían por ser la Carlota, la Fernandina y la Luisiana canaria.

Molino Quemado. Mogán
Molino Quemado. Mogán

A finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, el valle de Mogán basaba su economía en la agricultura, la cual se complementaba con otras actividades, como la ganadera, forestales, debido a la riqueza de sus montes, y la recolección de orchilla, caracterizándose por ser una economía cerrada y de subsistencia.
 
Después de que el 14 de mayo de 1814, el obispo Verdugo procediese al auto de erección de ayuda de parroquia, Mogán tenía ya el primer paso para optar a la independencia municipal, ya que había conseguido con este obispo ser un nuevo distrito parroquial, independencia que lograría en 1815, alegando la lejanía respecto de Tejeda, la condición de constituir una parroquia propia y la carencia de juez y demás empleados para los 90 vecinos que poblaban el lugar.
 
A finales del siglo XIX, el joven municipio de Mogán entró en una crisis, al igual que toda la isla, debido a los siguientes factores: la quiebra del campo, descompensada presión fiscal, descontrol administrativo local e imposibilidad de liquidar las deudas que los campesinos tenían con los prestamistas locales. Pero esta situación empezó a mejorar cuando una casa inglesa implantaba por primera vez cultivos de tomates y plátanos, trayendo la esperanza y nuevos sistemas de cultivos que caracterizaría la economía del siglo XX.